
Sí que esteu tots ben liats quan ha guanyat Expanya l’Eurocopa i ningú, digue-li Benavientos o Mario Moreno Ferrando ha escrit ninguna “gelipollà” al respecte. Emoticono sonriente.
Doncs bé, per començar la guerra, ací vinc jo. Copiaré el text sencer, és un article del diari ultra-roig esquerrós Levante-EMV, que em va fer gràcia. Tampoc molta.
Ací va: Estamos en ello.
Para evitar equívocos: pertenezco a esa inmensa microminoría que, según la última encuesta del CIS, se siente más valenciana que española. Para que no haya dudas: esta noche quiero que gane España. Por varios motivos: que, definitivamente, dejen de darnos la tabarra con Raúl; por mi amigo Jesús Paredes, que siente la roja en el alma; por su jefe Aragonés, maltratado hasta el ultraje y reconvertido de repente por sus insidiosos perseguidores, en mago de la estrategia, psicólogo sagaz, árbitro de la elegancia, líder carismático y hasta en metro-sexual; porque, futbolísticamente, la Selección ha sido innovadora y moderna, mientras Alemania es lo de siempre, más de lo mismo…. En fin: no albergo ninguna motivación política para desear el triunfo español. Todo son argumentos circunstanciales. De ahí que no me escandalice si Iñigo Urkullu, presidente del PNV, o Joan Tardá, diputado de ERC, se inclinen por los rivales de España. Están en su derecho, aunque presuntos/as demócratas, les nieguen esa legitimidad. El tarro de los ungüentos patrióticos es muy variado y cada cual puede embadurnarse con el que más le agrade y en la cantidad que desee.
Repito: estoy en esas, pero, de aquí, a la hora del partido, no las tengo todas conmigo. Puede que cambie de parecer, hastiado de la tenaz persistencia de los medios neoespañolistas en llevar el agua a su molino, aunque sea desvirtuando la realidad, y en hacernos creer que un burro vuela.
Pondré un ejemplo. El otro día, el célebre radiopredicador de medianoche de la Ser, conectó con su corresponsal en Bilbao, para tantear a qué nivel de paroxismo había llegado el Botxo tras el exuberante partido de España ante Rusia. El dueño de un restaurante constató que, debido a la lluvia, su local había registrado poca actividad gastronómica. El sagaz entrevistador infirió de esa respuesta que la gente se quedó en casa para ver el partido y que Bilbao también vibraba con la Selección. Puede que fuera así. O puede que no. Pero esa conclusión, a un servidor, y a otros muchos oyentes, nos irritó. Se nos presentaba como evidencia, lo que no dejaba de ser un sofisma. Nos estaban tomando por imbéciles.
Allá aquellos que depositan en unos futbolistas toda la dosis de representatividad, real o ficticia que atribuyen a la patria, sea chica, grande o multinacional. Pero no descalifiquen a los paisanos que escogen otras encarnaciones simbólicas… o ninguna. Se arriesgan a enfriar nuestro ya leve entusiasmo.
Com diuen al nostre poble, “ja s’hi vàlid”
El Vinya va estar mot bé. A vore si l’any que ve ens apuntem. HORA ZULú: Y mientras tanto, voy dejando, por mi cara caer el llanto, y lucho contra el sufrimiento, lucho contra el desencanto…muy de tanto en tanto no sé si es mi tierra por donde ando…














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