Yeee! Quina manera d’apoderar-me del blog! ¿Què feu tio? ¿O jo m’avorreixo molt?
Vos pose un vidiet que m’aborrona la pell, sobretot quan surt per primera vegada William Wallace, sona un instrument de vent que fa un so molt agut i m’agrada molt. Saltimbanxo s’encarregarà de dir-nos quin instrument és i perquè sona en si-bemol. Meeec!
El tito Gibson, pot ser és un xenòfob racista o un xilòfon artista, però fa unes películes de repica’m el colze. ¿Que esta pel·lícula és mainstream? ¿I què? Té un 8arro (vuitarro) en LA FilmAffinity i se l’ha guanyat per mèrits propis. ¡Quin pelicul·lón!! M’enrecorde d’anar a veure-la amb mon pare un dissabte quan era petitó al cine de la plaça, sobre l’any 1995. ¿Quin era el cine de la plaça? ¿L’ideal o el Principal?
A banda vos deixe un ineteresantíssim article que demostrarà la hipocresia d’este món en el que vivim i perquè Espanya és i serà un país de pandereta. Incloent-nos a tots, nacionalistes, independentistes, alpinistes i trapecistes.
NO LO ENTIENDO de JUAN CARLOS NIETO CONEJERO
En el último año, la venta de vehículos ha disminuido considerablemente, por lo que el Gobierno ha diseñado un nuevo plan para fomentar la venta. Por otro lado, llevo años oyendo aquello de que hay que reducir las emisiones de CO2 y utilizar el transporte público, pero al mismo tiempo hay que fomentar la venta de vehículos privados. Desde la década de los noventa del pasado siglo y, sobre todo, en los seis o siete primeros años del presente, el precio de la vivienda en España (más en algunos sitios que en otros) se ha disparado a límites insospechados, lo que no impedía que millones de inmuebles se vendieran y revendieran una y otra vez. Cuando el ciclo ha llegado a su fin, los pisos no se venden y, por tanto, el precio baja (no tanto como subió), y se produce un colapso en la economía que lleva al desempleo a millones de trabajadores.
Los precios de los alimentos básicos subieron de manera escandalosa entre 2007 y 2008; ahora que parece que quieren bajar, estamos ante el inminente riesgo de deflación, lo que es -parece ser- muy perjudicial para nuestra economía.
En definitiva, que tenemos que comprar muchos vehículos privados pero utilizar el transporte público para no emitir a la enferma atmósfera más CO2. Total, compramos el coche pero lo dejamos aparcado. Tenemos que seguir pagando precios especulativos en la vivienda (por supuesto, que más de una: la habitual y la de la playa o montaña) para no condenarnos en el paro millones de trabajadores, y además debemos pagar los alimentos básicos muy por encima de su precio real para no caer en la temible deflación… No lo entiendo. ¿Es hipocresía, o es que hay que decir en cada momento lo que cada uno quiere escuchar y no la verdad.
“Puede que nos quiten la vida pero jamás nos quitaran…el bocadillo pa sopar!
